diciembre 16, 2017

Las Ondas Cerebrales



Son un reflejo de la actividad cerebral mayor o menor y más o menos sincronizada
 que puede estar involucrando a cualquier región cerebral

El cerebro humano es capaz de procesar 64.000 pensamientos por minuto. El ser humano, cuando percibe y está consciente, emite un patrón de ondas cerebrales que pueden identificar su estado.

Existe una conciencia plena y unitaria a pesar de que hayan diferentes partes del cerebro que trabajan de forma diferente. Es decir, que cada región donde se alberga, por ejemplo un sentido, emite una frecuencia de onda diferente y el cerebro recopila los datos de todo y lo simplifica como una única conciencia o información individual.

La respuesta está en la sincronía neuronal. Las descargas neuronales de un proceso cognitivo o intelectual se sincronizan entre sí formando redes transitorias que se integran en los procesos neurológicos. Estos procesos forman un patrón de actividad capaces de modificar el estado sináptico o producir cambios físicos de forma duradera en el tiempo.

Por eso, todo acto cognitivo va a implicar la coordinación de muchísimas regiones neuronales y está coordinación se pone de manifiesto cuando se sincronizan las neuronas, o sea, cuando sus ondas “suben y bajan” al mismo tiempo y en la misma frecuencia.

Esta sincronía se da en distintos lugares del cerebro humano y explica la coherencia y la unidad de los procesos mentales, siendo la conciencia humana un hecho que se da entre fases. Es por ello que en la actualidad, la neurociencia está estudiando aquellos procesos mentales que tengan que ver o estén relacionados con el entrenamiento mental y las ondas cerebrales.

Ondas cerebrales

Las ondas cerebrales son producidas por la sincronización de los pulsos eléctricos de diferentes grupos de neuronas comunicándose y definen nuestros pensamientos, emociones y conductas. Asimismo se alimentan de lo que hacemos y de cómo nos sentimos. Cuando la mayoría de nuestras ondas cerebrales son lentas podemos sentirnos cansados, lentos o adormilados; por otro lado, las ondas de frecuencias altas hacen que nos sintamos despiertos y alerta. Las ondas cerebrales se miden en hertz o ciclos por segundo y todos los humanos mostramos cinco tipos diferentes de estos patrones eléctricos: gamma, beta, alfa, theta y delta. 

Nuestro cerebro emite estos diferentes tipos de ondas cerebrales, fruto de una actividad eléctrica cuya frecuencia se mide en hertzios. Éstas son producidas en estado de conciencia o no, o también en un estado de vigilia como durante el sueño.

Cada una de las ondas cerebrales tiene un propósito y nos ayuda a manejar varias situaciones, ya sea para procesar o aprender información nueva o para contribuir a recuperar la calma después de un día agitado. Es importante mencionar que cuando hablamos de experimentar cierta onda mental es porque resulta la onda dominante. A través de nuestro día podemos experimentar estos cinco tipos de ondas al mismo tiempo; sin embargo, dependiendo del estado mental en que nos encontremos habrá un tipo de onda que domine. 

Las magnitudes a tener en cuenta de las ondas son la frecuencia y su amplitud. Una frecuencia alta es reflejo de una alta velocidad de disparo de potenciales de acción neuronal o impulsos eléctricos, mientras que una alta amplitud es reflejo de una actividad de disparo sincronizada. Significa que a mayor frecuencia, mayor velocidad de disparo neuronal, y a mayor amplitud, mayor número de neuronas activadas en ese preciso instante. Cambios en la amplitud de onda indican cambios en la sincronización neuronal.

La frecuencia responde a cuándo disparan las neuronas mientras que la amplitud responde a cuántas neuronas disparan en ese cuándo.


Tipos de ondas cerebrales


Ondas Beta

Se sitúan entre los 13-40 Hz. Son las ondas más rápidas y reflejan nuestra actividad mental cuando tenemos los ojos abiertos y observamos el exterior.

Se manifiestan cuando pensamos y trabajamos con normalidad. Si estamos agitados o nerviosos por pensamientos, se dice que estamos en estado de “hiperactividad”. Este estado corresponde a lo que comúnmente se llama un beta estado negativo.

Por el contrario, cuando nuestro cerebro opera a gran velocidad pero con lucidez, nos encontramos entonces en un beta estado positivo, donde la lucidez mental y los estados de intuición son característicos. En fase beta, la mente permanece despierta, en estado de alerta y enfocada hacia objetivos determinados.

Es un estado requerido para aquellas actividades que exigen niveles altos de concentración (analizar, organizar información, presentar un examen, jugar, deportes, etc.) Si los niveles de ondas beta suben, la persona puede padecer estrés y ansiedad.

Ondas Alfa

Se sitúan entre los 8-13 Hz. Se producen cuando cerramos los ojos y relajamos nuestra actividad mental. Se trata de ondas más lentas que reflejan un estado de calma y de paz interior.

La imaginación puede ejercitarse de forma muy favorable cuando entramos en ondas alfa. Es un estado de intersección con nuestra psiquis, ya que a partir de aquí nos podemos poner en contacto con zonas de nuestro ser interior de las que no teníamos verdadera conciencia y también con informaciones en estado latente.

El cerebro produce este tipo de ondas cuando se está verdaderamente relajado. En el estado alfa desaparecen los miedos, los temores y las preocupaciones y se experimenta una sensación de paz y bienestar general del organismo.

Se activa el subconsciente y surge la creatividad, que ayuda a lanzar y encontrar nuevas ideas para resolver problemas que se planteen y llevar a término cualquier proyecto o meta en la vida.

Ondas Theta

Se sitúan entre 4-8 Hz. Son ondas lentas asociadas a estados de extrema creatividad. Es una estado de relajación profunda.

Las soluciones surgen sin esfuerzo aparente, como una iluminación. Son propias del subconsciente humano y puede transcender más allá del plano físico. La actividad cerebral desciende casi al punto del sueño. Este estado es ideal para la programación de la mente, para la auto-hipnosis y para la reducción del estrés.

Las ondas theta destapan el pasado y nos ponen en contacto con recuerdos que habíamos rechazado, o bien, estaban en el fondo de nosotros mismos, recuerdos de emociones fuertes, estados de shock que habían bloqueado ciertas situaciones, etc.

Actúan como “sistema de seguridad”, permitiendo o no encontrar la memoria consciente de emociones y de traumas ya olvidados o que fueron rechazados. En los programas de hipnosis se pretende llegar a este estado y ofrecer la posibilidad de unificar y limpiar estos pequeños fragmentos de memoria propios pero olvidados. En metafísica pasan a denominarse estados de conciencia creativa.

Este tipo de ondas se usa en programas de modificación de la conducta, así como en tratamientos de adicciones de ciertas sustancias como el alcohol u otras drogas.

Ondas Delta

Se sitúan en un rango de 0,1-4 Hz. Son las ondas más largas, lentas y ondulantes de todas. Normalmente, se producen durante el sueño profundo, mientras se duerme y también en la meditación avanzada.

Si las Theta representan un sistema de seguridad, las ondas delta abren el camino hacia el subconsciente, a toda la información acumulada durante nuestra vida, almacenada de forma consciente como inconsciente. Si nuestro cerebro se sincroniza con ondas de tipo delta, podemos ser capaces de acceder a esta información y “llevarla” a la mente conscientemente para visualizarla y pensar sobre ello, sobre nuestras posibilidades reales.

Ondas gamma

Las ondas gamma son un conjunto de señales eléctricas que emiten nuestras neuronas y tienen una frecuencia aproximada de 40 Hz o pulsos. También pueden realizarse mediciones bajo las mismas condiciones y encontrar a personas situadas en los rangos de 26 Hz a 70 Hz.

Las ondas cerebrales gamma son las ondas de mayor frecuencia y menor amplitud que se registran como reflejo de nuestra actividad cerebral. Son las más rápidas y las que mayor actividad mental representan  momentos repentinos de lucidez, intuición, brillantez y concentración extrema .

Las actividades que más requieren el uso del intelecto, aquellas a las que denominamos cognitivas de alto nivel, se dan cuando se supera el límite de los 24 Hz ya que es en este punto cuando se detectan las ondas gamma. Las ondas gamma también pueden estar presentes en la fase REM del sueño, aunque son propias de la reflexión cognitiva.

La presencia de ondas gamma cerebrales en el electroencefalograma significa que nuestras neuronas están “trabajando deprisa”. Muchas funciones necesitan la actividad de varios grupos neuronales de forma coordinada. Aunque esto ocurre en muchos procesos cotidianos, la realidad es que parece que la mayor activación de diferentes áreas cerebrales tiene mucho que ver con procesos cognitivos de alto nivel como la consciencia, la atención, la concentración o el razonamiento.

Esta activación rápida de varios grupos neuronales está considerada por una parte de neurocientíficos como la solución al problema de la integración, esto es, cómo diferentes tipos de información  visual, sonora, interoceptiva, memoria, emociones, etc.  procesados en diferentes partes del encéfalo y que no confluyen en ningún punto concreto pueden dar lugar a una percepción integrada de la realidad. Las ondas gamma son el reflejo del “uso coordinado” de diferentes regiones cerebrales.

Las ondas gamma también parecen vinculadas a estados que poco tienen que ver con la concentración y el racionamiento sino más bien con respuestas explosivas como las situaciones de ansiedad o terror extremas.

Hay que destacar también que las ondas gamma, así como cualquier otra onda cerebral, no son producto de la activación de ningún área o áreas concretas. Simplemente son un reflejo de la actividad cerebral mayor o menor y más o menos sincronizada que puede estar involucrando a cualquier área, no alguna en especial, aunque su aparición sí correlaciona con procesos como los anteriormente descritos. Es decir, pueden aparecer ondas gamma durante la ejecución de tareas que impliquen una concentración en un cálculo, en tareas como la meditación o en un sentimiento extremo de pánico, etc.

Son el reflejo de una actividad eléctrica alta del cerebro que se relaciona con una alta activación emocional o con procesos cognitivos superiores propios del ser humano como la consciencia y que aparecen cuando “se ponen en marcha” varias regiones cerebrales a la vez (que no tienen por qué ser unas áreas determinadas) y que suponen un comportamiento eléctrico normal y esperado.


Investigación

Sincronía de ondas cerebrales, la clave para la memoria de trabajo visual

Científicos de la Universidad Estatal de Montana en Bozeman y de la Universidad Atlántica de Florida en Boca Ratón, en un estudio hecho sobre animales y publicado en línea, en la revista Science Express en noviembre 2012, llegaron a la conclusión de que el mecanismo que permite al cerebro retener en la mente lo que el sujeto acaba de ver se basa en la sincronización de ondas cerebrales en un "circuito" de memoria de trabajo.

Antes de este estudio, los científicos habían observado patrones de sincronía de actividad eléctrica entre esos dos centros de interconexión del circuito después de que un mono veía un objeto, pero no estaban seguros sobre si las señales realmente representaban esos recuerdos visuales a corto plazo en el cerebro. Se tendía a pensar que esas oscilaciones neurales podían actuar a modo de policía de tráfico, regulando la circulación de la información a través de las autopistas cerebrales.

Los científicos registraron señales eléctricas generadas por grupos de neuronas de ambos centros de interconexión en dos monos que realizaban una tarea que exigía usar la memoria de trabajo visual. Para escoger la respuesta correcta y ganar así una recompensa, los monos tenían que recordar un objeto, o su ubicación, que veían momentáneamente en la pantalla de una computadora.

Las ondas cerebrales de muchas neuronas de estos dos centros de interconexión, concretamente la corteza prefrontal y la corteza parietal posterior, tenían diversos grados de sincronización, dependiendo de la identidad del objeto. Ésta y otras evidencias indican que hay neuronas en estos centros de interconexión que están especializadas en rasgos particulares del campo visual, centrándose en estos e ignorando otros.

Los investigadores también determinaron que la corteza parietal influía más que la corteza prefrontal en regulación de ciertos procesos. Anteriormente, muchos investigadores pensaban que la tasa de "disparo"  emisión de señales  de neuronas individuales de la corteza prefrontal era el mecanismo principal de la memoria de trabajo.

Cuanto más sincronizadas estaban esas señales eléctricas neuronales en dos centros de interconexión fundamentales del circuito, más retenían esas células el recuerdo a corto plazo de un objeto acabado de ver.

La memoria de trabajo es la memoria a corto plazo que usamos para por ejemplo recordar un número telefónico o una dirección de correo electrónico durante el breve tiempo que necesitamos para teclearlo. Se trata de la habilidad de manipular y usar la información almacenada por corto espacio de tiempo en la mente, lidiando también con factores de distracción. Utilizamos la memoria de trabajo cientos de miles de veces cada día sin notarlo.


Las ondas de dos regiones del cerebro se sincronizan al aprender categorías

Según un estudio de neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicado en Neuron en mayo 2014, la mente humana puede absorber rápidamente y analizar nueva información a medida que salta de un pensamiento a otro. Estos estados cerebrales rápidamente cambiantes pueden ser codificados por la sincronización de las ondas cerebrales en las diferentes regiones del cerebro.

Los científicos han observado que las ondas producidas en dos regiones del cerebro, la corteza prefrontal y el cuerpo estriado, se sincronizan entre sí cuando el individuo aprende categorías, es decir, a clasificar objetos. Esta podría ser la base de la flexibilidad del aprendizaje, porque el proceso se produce de forma instantánea, más rápidamente que las sinapsis o conexiones neuronales.

Las ondas que se originan en el cuerpo estríado
(rojo) se sincronizan con las de la corteza
prefrontal (azul) cuando se aprenden categorías
Explican que el aprendizaje de categorías da como resultado nuevos circuitos funcionales entre estas dos áreas, y estos circuitos están basados en el ritmo, lo cual es clave porque es un concepto relativamente nuevo en la neurociencia de sistemas.

Hay millones de neuronas en el cerebro, y cada una produce sus propias señales eléctricas. Estas señales combinadas generan oscilaciones conocidas como ondas cerebrales, que pueden ser medidas por electroencefalografía (EEG). El equipo de investigación se centró en los patrones de EEG de la corteza prefrontal  la sede del sistema de control ejecutivo del cerebro  y el cuerpo estriado, que controla la formación de hábitos.

El fenómeno de la sincronización de las ondas cerebrales probablemente precede a los cambios en las sinapsis, o conexiones entre las neuronas, que están considerados la base del aprendizaje y de la formación de la memoria a largo plazo. Este proceso, conocido como plasticidad sináptica, consume demasiado tiempo para ser el origen de la flexibilidad de la mente humana. Creen que las ondas cerebrales sincronizadas pueden ser la manera en que lo hace el cerebro.

En el estudio, los investigadores querían investigar si este patrón de actividad refleja en realidad una comunicación entre la corteza prefrontal y el cuerpo estriado, o si cada región trabaja de forma independiente. Para ello, midieron las señales de EEG de monos que aprendían a asignar patrones de puntos a dos categorías distintas.

Al principio, a los animales se les mostraban dos ejemplos diferentes, o "ejemplares", de cada categoría. Después de cada ronda, se duplicaba el número de ejemplares. En las primeras etapas, los animales podrían simplemente memorizar qué ejemplares pertenecían a qué categoría. Sin embargo, con el tiempo el número de ejemplares se volvía demasiado grande para que los animales los memorizaran todos, y comenzaron a aprender los rasgos generales que caracterizaban cada categoría.

Al final del experimento, cuando los investigadores mostraban ya 256 nuevos ejemplares, los monos fueron capaces de clasificar todos ellos correctamente.

A medida que los monos pasaban de la memorización ritual al aprendizaje de las categorías, los investigadores vieron un cambio correspondiente en los patrones de EEG. Las ondas cerebrales conocidas como "bandas" beta, producidas de forma independiente por la corteza prefrontal y el cuerpo estriado, comenzaron a sincronizarse entre sí. Esto indica que se estaba formando un circuito de comunicación entre las dos regiones.

Un poco más tarde, cuando el animal determinaba ya con precisión las dos categorías, se formaban dos circuitos separados entre el cuerpo estriado y la corteza prefrontal, cada uno correspondiente a una de las categorías.

Este es el primer trabajo que proporciona datos que sugieren que el acoplamiento en la banda beta entre la corteza prefrontal y el estriado pueden desempeñar un papel clave en la enseñanza de categorías. Además de revelar un nuevo mecanismo implicado en el aprendizaje de categorías, los resultados también contribuyen a una mejor comprensión de la importancia de las oscilaciones en la banda beta dentro del cerebro.


Ondas cerebrales reflejan diferentes tipos de aprendizaje : explícito e implícito

Neurocientíficos del Instituto Picower para el Aprendizaje y la Memoria y del Departamento de Brain and Cognitive Sciences, Massachusetts Institute of Technology, en un estudio publicado en la revista Neuron de octubre 2017, han podido distinguir dos tipos de aprendizaje distintos entre ellos por los patrones de ondas cerebrales que producen.

Los científicos solían pensar que todos los procesos de aprendizaje eran iguales, hasta que se enteraron de pacientes como el famoso Henry Molaison o “HM”, quien desarrolló una severa amnesia en 1953 después de haber eliminado parte de su cerebro en una operación para controlar sus convulsiones epilépticas. Molaison no pudo recordar el desayuno minutos después de la comida, pero pudo aprender y retener las habilidades motoras que aprendió.

Cuando los investigadores del MIT estudiaron el comportamiento de los animales que aprenden diferentes tareas, encontraron signos de que diferentes tareas pueden requerir aprendizaje explícito o implícito. En las tareas que requerían comparar y combinar dos cosas, por ejemplo, los animales parecían usar respuestas correctas e incorrectas para mejorar sus próximos partidos, lo que indica una forma explícita de aprendizaje. Pero en una tarea en la que los animales aprendieron a mover su mirada en una dirección u otra en respuesta a diferentes patrones visuales, solo mejoraron su desempeño en respuesta a las respuestas correctas, lo que sugiere un aprendizaje implícito.

Además, según los investigadores, estos diferentes tipos de comportamiento van acompañados de diferentes patrones de ondas cerebrales.

Durante las tareas de aprendizaje explícito, hubo un aumento en las ondas cerebrales alpha2-beta (oscilando a 10-30 hercios) después de una elección correcta, y un aumento de las ondas delta-theta (3-7 hercios) después de una elección incorrecta. Las ondas alfa2-beta aumentaron con el aprendizaje durante tareas explícitas, luego disminuyeron a medida que progresaba el aprendizaje.

El aumento de ondas cerebrales alfa-2-beta durante el aprendizaje explícito podría reflejar la construcción de un modelo de la tarea y luego, una vez que el animal aprende la tarea, los ritmos alfa-beta caen, porque el modelo ya está construido.

Por el contrario, los ritmos delta-theta solo aumentaron con las respuestas correctas durante una tarea de aprendizaje implícita, y disminuyeron durante el aprendizaje. Este patrón podría reflejar el "recableado" neural que codifica la habilidad motriz durante el aprendizaje.


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Aprendizaje explícito e implícito

Todo esto revela que el cerebro se involucra en dos tipos de aprendizaje y memoria: explícito e implícito.

El aprendizaje explícito significa aprender de lo que se tiene conciencia, cuando se piensa en lo que se está aprendiendo y se puede articular lo aprendido, como memorizar un largo pasaje en un libro o aprender los pasos de un juego complejo como el ajedrez.

El aprendizaje implícito es lo contrario, ya que consiste en habilidades motoras o memoria muscular inconsciente, como lo es aprender a andar en bicicleta.

Los investigadores opinan que, si se puede detectar el tipo de aprendizaje que está teniendo una persona, entonces es posible mejorar o proporcionar mejores herramientas a ese individuo para sacar provecho al tipo de aprendizaje que está empleando.

Futuro impulso para el aprendizaje

Las firmas de ondas cerebrales pueden ser especialmente útiles para dar forma a cómo enseñar o entrenar a una persona a medida que aprenden una tarea específica, según el tipo de aprendizaje que se está llevando a cabo. Por ejemplo, si está usando más aprendizaje implícito, eso significa que es más probable que confíe en los comentarios positivos, y se podría modificar su aprendizaje para aprovechar eso.

Las firmas neuronales podrían ayudar a identificar los cambios en las estrategias de aprendizaje que ocurren en enfermedades como el Alzheimer, con el objetivo de diagnosticar estas enfermedades más temprano o mejorar ciertos tipos de aprendizaje para ayudar a los pacientes a enfrentar el trastorno. En la enfermedad de Alzheimer, una clase de aprendizaje factual explícito desaparece con la demencia y puede haber una reversión a un tipo diferente de aprendizaje implícito. Debido a que el único sistema de aprendizaje está deprimido, se debe confiar en otro. 

Estudios anteriores han demostrado que ciertas partes del cerebro, como el hipocampo, son más estrechamente relacionadas con el aprendizaje explícito, mientras que áreas como los ganglios basales están más involucradas en el aprendizaje implícito. Pero el estudio de ondas cerebrales indica mucha superposición en estos dos sistemas. Comparten muchas de las mismas redes neuronales.

Variación de ondas cerebrales en el ser humano

Ejemplo de diagrama de los patrones
de ondascerebrales en el ser humano
El cerebro humano siempre está produciendo múltiples ondas cerebrales al mismo tiempo durante las 24 horas del día. Los sentimientos, habilidades, pensamientos y aptitudes llevadas a cabo están íntimamente relacionadas con esa mezcla de ondas cerebrales que emite el cerebro. El bienestar y la felicidad se hayan cuando las ondas cerebrales están alineadas a la perfección con lo que se está haciendo en un preciso momento.

Lo peores casos se dan cuando existe una mala combinación de ondas cerebrales que provocan la confusión, la ansiedad, el nerviosismo, estrés y conductas negativas que pueden llevar a la persona a un teórico fracaso.

En nuestra sociedad actual, el problema reside cuando comienza a dominar la mayor parte del tiempo una sola onda. En este caso, se comenta que estamos casi todo el tiempo bajo el patrón de ondas beta.



Nuestra misión es comprender que podemos alcanzar otros estados a través de la sincronía 
con otro tipo de ondas, y esto nos conducirá a una nueva forma de “ver” la vida, así como a adoptar 
una serie de hábitos capaces de superar las adversidades que encontramos. De momento,
 sólo la meditación constante ha demostrado ser la única solución, ya que la farmacología actual 
logra actuar a nivel de neurotransmisores pero no permite modificar los tipos de ondas cerebrales.


noviembre 29, 2017

Cómo Estimular las Funciones Cerebrales



El cerebro debe ser estimulado para que no se oxide


Funcionamiento del cerebro

La función del cerebro, como parte del Sistema Nervioso Central (SNC), es la de regular la mayoría de funciones del cuerpo y la mente. Esto incluye desde funciones vitales como respirar o el ritmo cardíaco, pasando por funciones más básicas como el dormir, tener hambre o el instinto sexual, hasta las funciones superiores como pensar, recordar o hablar.

Las funciones cerebrales superiores como el razonamiento, la memoria, la atención están controladas por los hemisferios y lóbulos cerebrales que forman parte del córtex.

El cerebro está compuesto por dos hemisferios. El derecho se encarga de la parte de las emociones, la creatividad o el arte, y el izquierdo controla funciones más relacionadas con la lógica o la razón, las matemáticas, es más analítico. En la parta de la nuca y unida al cerebro se encuentra el cerebelo, cuya función cerebral son las actividades fisiológicas básicas, como la respiración, los latidos del corazón o la temperatura corporal. A medida que envejecemos nuestro cerebro sufre un declive pero es menos acusado de lo que creemos.


Una parte de nuestro cerebro viene determinado por nuestra genética al nacer, son conocidas como habilidades innatas, hay personas que poseen una gran facilidad para recordar fechas o para los idiomas; pero aun así, podemos desarrollar nuestra función cerebral, entrenando la mente y potenciándola, tanto para mejorar aquellas cosas que de manera natural se nos dan bien, como cosas en las que fallamos. La dieta, el ejercicio físico, el consumo de alcohol o tabaco, también influyen en nuestra función cerebral, para mantenerla joven o para envejecerla prematuramente.

El mayor desarrollo de la función cerebral se produce entorno a los 25 años, posteriormente comienza el lento y progresivo proceso de envejecimiento. Sin embargo, las personas que mantienen su mente activa incluso en lo que se considera edades avanzadas, pueden envejecer físicamente pero no así su cerebro.


Funciones cognitivas

Las funciones cognitivas son los procesos mentales que nos permiten recibir, seleccionar, almacenar, transformar, elaborar y recuperar la información del ambiente. Esto nos permite entender y relacionarnos con el mundo que nos rodea. Las funciones cognitivas están interrelacionadas y en ocasiones se solapan.

Funciones cognitivas principales :

Atención. Es la función cognitiva con la que se selecciona entre los estímulos que llegan simultáneamente al cerebro, tanto externos (olores, sonidos, imágenes…) como internos (pensamientos, emociones…), los que son útiles y adecuados para realizar una actividad motora o mental.

Memoria. La memoria es un proceso muy complejo que permite la codificación, almacenamiento y recuperación de la información. Para que podamos hacer todas estas cosas, necesitamos que el sistema atencional opere correctamente.

Funciones ejecutivas. Casi todas hacen referencia al control de la cognición y regulación de los pensamientos y la conducta a través de varios procesos relacionados entre sí. Comprende todo un conjunto de habilidades complejas como la dirección de la atención, la planificación, programación, regulación y verificación de la conducta intencional.

Lenguaje. El lenguaje es un sistema de comunicación simbólico que se manifiesta, en el caso de los humanos, a través de las lenguas. El lenguaje no solo es importante para comunicarnos con los demás sino que también estructura nuestro pensamiento interno.

Funciones viso-perceptivas. Son aquellas que nos permiten reconocer y discriminar los estímulos. Nos ayudan a interpretar, atribuir y asociar lo que vemos a categorías conocidas e integrarlo en nuestro conocimiento. El funcionamiento correcto de estas funciones nos permite, por ejemplo, reconocer las caras de nuestros familiares y amigos, o saber si un objeto es un peine, unas llaves o un sombrero.

Las funciones viso-espaciales. Son utilizadas para analizar, comprender y manejar el espacio en que vivimos (ya sea en dos o tres dimensiones). Estas funciones incluyen procesos como la navegación mental, la percepción de distancia y profundidad, la construcción viso-espacial, rotación mental. Tareas como leer un mapa u orientarnos por la ciudad, pero también otras cosas como adivinar a qué distancia está el coche para decidir si cruzar o no en rojo, y caminar sin golpearnos con las cosas que están en nuestro caminar.

Es cierto que la inteligencia de un ser humano puede ser mejorada; es posible detener el envejecimiento mental del cerebro, y uno puede ayudarse a sí mismo a vivir más tiempo. Sí, todas esas afirmaciones son ciertas. El cerebro está lleno de cosas que la ciencia neurológica puede estimular para mejorar su función cognitiva. Cuando se estimulan estas funciones el poder del cerebro se incrementa y comienza a funcionar a un nivel más inteligente.


Como tener una mente activa sin importar la edad

Nuestro cerebro se encuentra en permanente transformación porque está dotado de una gran neuroplasticidad, entendida como la capacidad para transformar su estructura y su funcionamiento, sin que haya ninguna edad límite para seguir aprendiendo.

El cerebro humano es un músculo que hay que trabajar al igual que el resto de nuestros músculos si no queremos que se oxide.

Cada persona es diferente, y la función cerebral cumple una función vital en nuestro día a día, incluso cuando dormimos. La genética tiene importancia, especialmente en enfermedades neurodegenerativas y demencias.

La actividad mental estimula el cerebro, modificando los circuitos neuronales. La gimnasia cerebral fortalece las neuronas y sus conexiones, desarrollando la capacidad para realizar nuevos aprendizajes. Cuando “abonamos” el cerebro mediante el entrenamiento cognitivo y la adquisición de nuevas habilidades, somos más eficientes y mejora nuestra capacidad de adaptación.

Para desarrollar nuestra mente debemos tener presente que existen distintas áreas cognitivas que debemos ejercitar: el lenguaje, la creatividad, la memoria, la inteligencia numérica, incluso la inteligencia visual o espacial. Existen distintos métodos para ello, la clave está en la constancia y el ejercicio de la mente.

Los expertos recomiendan resolver pequeños problemas cada día. Pero no nos asustemos, no hay que volver a coger los libros de matemáticas. Los problemas pueden ser de cualquier tipo: acertijos, trabalenguas, problemas de lógica, pasatiempos, juegos de ingenio, adivinanzas... Existen multitud de opciones y algunas realmente divertidas. ¿Y si los hacemos con amigos? Involucrar a más personas, ya sea familia o amigos, convertirlo en un juego o un reto mejorará los resultados y será más fácil mantener la constancia de ejercitar la función cerebral.

Memorizar cosas ayuda a la mente a crear el hábito de ejercitar la memoria. Intentar memorizar cosas aunque aparentemente no tengan relación. Memorizar las capitales de países, los ingredientes de una receta, la letra de una canción o crear una lista de palabras, estudiarlas durante un tiempo y probar después cuantas palabras se recuerda. De este modo la mente se acostumbra a memorizar.


La alimentación, el ejercicio y el descanso, básicos para estimular la función cerebral

Una alimentación sana y equilibrada es esencial. Evitar el consumo de bebidas alcohólicas y el tabaco, que sólo consiguen dañar las neuronas. Aumentar la ingesta de fruta, verdura, legumbres, cereales, de alimentos con alto contenido en omega 3 como el pescado azul, el aguacate, los frutos secos o el aceite de oliva.

Batido para estimular el cerebro

Ingredientes
* 1 vaso de bebida vegetal de almendra (200 ml)
* ½ aguacate (rico en ácidos grasos mono insaturados)
* 1 ½ cucharada de chocolate negro en polvo, orgánico y sin azúcar (15 g) o el clásico chocolate en polvo (aporte de flavonoides, magnesio y vitamina B)
* 10 arándanos
* 1 cucharada de aceite orgánico extravírgen de coco (15 g) o una cucharada de miel (25 g)

Preparación. Colocar en la batidora el aguacate (palta) cortado en trocitos junto con el resto de ingredientes.

Grasas Omega-3 de Origen Animal

El ácido docosahexaenoico, o DHA, una grasa de omega-3, es un componente estructural esencial tanto del cerebro como de la retina. El 60 por ciento del cerebro está compuesto de grasas, 25 por ciento es DHA. El DHA es también un ingrediente estructural esencial de la leche materna, que se cree podría ser una de las principales razones por la que los bebés amamantados obtienen constantemente mejores calificaciones en las pruebas de coeficiente intelectual que los bebés alimentados con fórmula.

Las grasas omega-3 como el DHA se consideran esenciales porque el cuerpo no las puede producir, y debe consumirlas a través de su alimentación diaria. Los alimentos ricos en DHA son el pescado, el kril.

El DHA se encuentra en las neuronas en altos niveles, donde proporciona soporte estructural. Cuando el consumo de omega-3 no es adecuado, las células nerviosas se hacen rígidas y más propensas a la inflamación ya que la carencia de grasas omega-3 es reemplazada con colesterol y grasas omega-6. Una vez que las células nerviosas se hacen rígidas y se inflaman, la neurotransmisión apropiada de célula a célula y dentro de las células se ve afectada.

La composición de ácidos grasos insaturados del tejido cerebral normal es específica de la edad, lo que podría implicar que a medida que envejece, mayor será la necesidad de grasa omega-3 de origen animal para prevenir el deterioro mental y la degeneración cerebral.

Si bien los efectos metabólicos del aceite de kril y del aceite de pescado son esencialmente similares, el aceite de kril es más eficaz que el aceite de pescado a pesar de contener menos EPA y DHA. Esto se debe a que el aceite de kril contiene omega 3 con una estructura química que hace posible que el organismo tenga una mayor capacidad de absorción de fosfolípidos, debido a su composición molecular y es menos propenso a la oxidación (rancidez, ya que cuenta naturalmente con astaxantina  carotenoide de color rojo de origen vegetal estimado como el más activo antioxidante, se  le valora 11 veces más poderoso que el beta caroteno y en el orden de unas 550 veces más activo que la vitamina E  soluble en grasa.

El kril es un crustáceo parecido a los camarones, por su aspecto externo se le suele denominar comúnmente como el camarón del Antártico. Los fosfolípidos contribuyen a que exista suficientes cantidades de estos para garantizar la formación de las membranas de las células, regular el transporte celular y proteger a las membranas plasmáticas de la acción de los radicales libres.

Aceite de Coco

Uno de los alimentos principales que el cerebro necesita es la glucosa, que se convierte en energía. El cerebro produce su propia insulina para convertir la glucosa en el torrente sanguíneo en alimento que necesita para sobrevivir.

Si la producción de insulina en el cerebro disminuye, literalmente, empieza a estar hambriento ya que no tiene la energía de la glucosa que necesita para funcionar normalmente. Esto es lo que sucede con los pacientes de Alzheimer  partes de su cerebro empiezan a atrofiarse o estar hambrientas, lo que provoca problemas de funcionamiento y  eventual pérdida de la memoria, habla, movimiento y personalidad.

El cuerpo convierte la grasa de
coco en energía para el cerebro
Afortunadamente, el cerebro tiene la capacidad de funcionar con más de un tipo de suministro de energía, y es aquí donde entra en juego el aceite de coco. Hay otra sustancia que puede alimentar al cerebro y prevenir la atrofia cerebral. Incluso puede restaurar y renovar la neurona y la función nerviosa en el cerebro después de haberse presentado el daño.

Se trata de cuerpos cetónicos o cetoácidos. Las cetonas son lo que el cuerpo produce cuando convierte la grasa  a diferencia de la glucosa  en energía, y una fuente principal de cuerpos cetónicos son los triglicéridos de cadena media (MCT) que se encuentran en el aceite de coco. El aceite de coco contiene alrededor de 66 por ciento de MCT.

De acuerdo con los principales investigadores, es beneficioso ingerir 2 cucharadas de aceite de coco todos los días. Las cetonas en el aceite evitarán enfermedades neurológicas degenerativas.

Vitamina D

Los receptores activados de vitamina D aumentan el crecimiento del nervio en el cerebro, y los investigadores también han localizado las vías metabólicas de la vitamina D en el hipocampo y el cerebelo, áreas que están involucradas en la planificación, procesamiento de la información y formación de nuevos recuerdos.

Los Institutos Nacionales de la Salud Mental recientemente concluyeron que es vital que la madre obtenga suficiente vitamina D durante el embarazo para que el cerebro del bebé se desarrolle correctamente. El niño también debe obtener suficiente vitamina D después del nacimiento para el funcionamiento "normal" del cerebro. En los adultos mayores, la investigación también ha demostrado que los niveles bajos de vitamina D están relacionados con una mala función cerebral, y los niveles elevados pueden impedir que los adultos mayores se mantengan mentalmente aptos.

La exposición adecuada al sol solucionará estos problemas, ya que el sol es irremplazable cuando se trata de la capacidad del cuerpo para producir cantidades adecuadas de vitamina D. La exposición solar adecuada es todo lo que se necesita para tener una función cerebral saludable. Quince minutos de exposición diaria a la luz solar es por lo general una cantidad aceptable.

Vitamina B12

Según las últimas investigaciones, las personas con altos niveles de marcadores de deficiencia de vitamina B12 son más propensas a tener menores puntuaciones en las pruebas cognitivas, así como también menor volumen total del cerebro, lo que sugiere que la falta de la vitamina puede contribuir al encogimiento cerebral. La nebulosidad mental y los problemas con la memoria mental son dos de los principales signos de alarma del que tiene deficiencia de vitamina.

La vitamina B12 está disponible en su forma natural sólo en las fuentes alimentarias de origen animal. Estos incluyen los mariscos, carne de res, pollo, cerdo, leche y huevos. Si no se consume suficiente cantidad de estos productos de origen animal con el fin de obtener un suministro adecuado de B12, o si la capacidad corporal para absorber la vitamina de los alimentos se ve comprometida, la suplementación con vitamina B12 es completamente libres de toxinas y de bajo costo.

Optimizar la flora intestinal

El intestino es el "segundo cerebro" y sus bacterias intestinales transmiten información al cerebro a través del nervio vago, el décimo nervio craneal que conecta el tronco cerebral con su sistema nervioso entérico  el sistema nervioso del tracto gastrointestinal . Hay una estrecha relación entre la flora intestinal anormal y el desarrollo anormal del cerebro, así como se tiene neuronas en el cerebro, también se tiene neuronas en el intestino  incluyendo neuronas que producen neurotransmisores como la serotonina , que también se encuentran en el cerebro y están vinculados con el estado de ánimo.

En pocas palabras, la salud intestinal puede afectar la función cerebral, la psique y el comportamiento, ya que están interconectadas y son interdependientes en un número de maneras diferentes.

Las bacterias intestinales son una parte activa e integrada del cuerpo, y como tal, dependen en gran medida de la alimentación y son vulnerables al estilo de vida. Si se consume una gran cantidad de alimentos procesados ​​y bebidas azucaradas, por ejemplo, las bacterias intestinales probablemente se verán severamente comprometidas porque los alimentos procesados ​​en general destruirán la microflora saludable y los azúcares de todo tipo alimentan las malas bacterias y levaduras.

Limitar el azúcar y los alimentos procesados, y consumir alimentos tradicionalmente fermentados  ricos en bacterias buenas , tomar un suplemento probiótico y amamantar al bebé, son algunas de las mejores maneras de optimizar la flora intestinal y posteriormente apoyar la salud del cerebro.

Ejercicio

Es bien sabido que cuando el cuerpo ejercita crea un mejor flujo de sangre por todo el cuerpo. Cuando un cuerpo está ejercitando regularmente, se mantiene una constante, aumentan las conexiones nerviosas y hace que se multipliquen. Esto ayuda a fortalecer sus conexiones dentro del cuerpo. El aumento de las conexiones incrementará el flujo de sangre al cerebro y ayudará a que produzcan “pensamiento crítico”.

Se ha demostrado científicamente que las actividades tradicionales orientales como el Taichi, el yoga, la meditación o los ejercicios de respiración, tienen beneficios muy importantes sobre la mente.

El ejercicio estimula al cerebro para trabajar en su capacidad óptima al multiplicar las células nerviosas, fortalecer sus interconexiones y protegerlo de daños. Durante el ejercicio las células nerviosas liberan proteínas conocidas como factores neurotróficos. Uno en particular, llamado factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), desencadena muchas otras sustancias químicas que promueven la salud de los nervios, y beneficia directamente a las funciones cognitivas, incluyendo el aprendizaje.

Además, el ejercicio ofrece al cerebro efectos protectores a través de :

* La producción de compuestos que protegen a los nervios
* Mayor flujo de sangre al cerebro
* Mejora el desarrollo y supervivencia de las neuronas
* Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares como derrame cerebral.

Subir y bajar las cejas. De acuerdo con investigaciones recientes que se encuentran en la Revista de Investigación Creativa, simplemente levantando las cejas se puede estimular la creatividad. Atenciones perceptivas y conceptuales del cerebro son las que se encargan de las experiencias físicas, mientras que la atención conceptual se refiere a procesos mentales. Dado que estas dos facultades de atención están relacionadas, pueden ser manipuladas para producir algunos efectos interesantes. Cuando se levantan las cejas, esto resulta en la estimulación de la atención perceptual, lo que puede dar lugar a conexiones creativas que no estaban presentes antes.

Practicar el el Tai chi

En el aspecto físico, mejora la amplitud y fluidez de movimientos. En el aspecto mental, la necesaria concentración y la memorización de los movimientos mantienen activas las neuronas, ayudando a mantener íntegra la capacidad intelectual del individuo.

Sueño

El sueño no sólo es esencial para regenera el cuerpo físico, sino que es necesario para alcanzar nuevas percepciones mentales y poder ver nuevas soluciones creativas a los problemas viejos. El sueño ayuda a "reprogramar" el cerebro para enfocarse en los problemas desde una perspectiva diferente, lo cual es crucial para la creatividad.

El sueño y la pérdida de sueño modifican la expresión de varios genes y productos genéticos que pueden ser importantes para la plasticidad sináptica. Las conexiones sinápticas se fortalecen mientras duerme.

El descanso es muy necesario para nuestro cuerpo y nuestra mente. Dormir al menos ocho horas y tener un sueño reparador permitirá que nuestro cerebro rinda mejor al día siguiente.

Al dormir el cerebro se libera de las restricciones diarias y permite pensar libremente, para así ver las situaciones desde una perspectiva diferente.

Escuchar música

Durante mucho tiempo se ha especulado que escuchar música puede aumentar la capacidad intelectual. Escuchar música se ha relacionado con un mejor funcionamiento cognitivo y mejor enfoque mental en los adultos sanos.

Las investigaciones han demostrado que escuchar música durante el ejercicio impulsó los niveles cognitivos y habilidades de fluidez verbal en las personas diagnosticadas con la enfermedad arterial coronaria, relacionada con un declive en las capacidades cognitivas. En el estudio, los signos de mejora en las áreas de fluidez verbal se duplicaron después de escuchar música en comparación con la sesión sin música.

Las terapias de música. La música es un tipo de medicamento que crea una mejora cognitiva para mejorar el sistema inmunológico. Cuando se escucha música relajante, el cuerpo reduce su nivel de estrés, por lo tanto produce con mayor eficacia múltiples anticuerpos para combatir las enfermedades y otras dolencias. Con el tiempo este efecto fortalecerá la capacidad del cuerpo para resistirse a los agentes que causan enfermedades y dolencias.

Desafiar la mente

Uno de los métodos más simples para aumentar la función cerebral es seguir aprendiendo. El tamaño y la estructura de las neuronas y las conexiones entre ellas realmente cambian a medida que se aprende. Esto puede incluir otras formas que van más allá del aprendizaje de libros como viajar, aprender a tocar un instrumento musical o hablar un idioma extranjero, o participar en actividades sociales y comunitarias.

Aprender un idioma nuevo

Sobre todo si se supera los 40 años se convierte en un estímulo para mantener al cerebro activo. Es una manera de exigirse a si mismo, que es lo que el cerebro requiere.

Ciertas partes del cerebro se desarrollan, especialmente el hipocampo, la parte del cerebro implicada en la adquisición de nuevos conocimientos y la consolidación de la memoria. Hablar varios idiomas permite además retrasar los efectos de la edad.

Por tanto hay que desterrar esas ideas: ¿dónde voy yo con mi edad?, ¿a mis años voy yo a aprender inglés? Eso es para jóvenes.

Aeróbicos cerebrales

Al igual que con el aprendizaje, desafiar el cerebro con ejercicios de entrenamiento mental puede mantener el cerebro en buen estado a medida que envejece. Esto puede ser algo tan simple como pensar en gente famosa cuyos nombres empiezan con la letra A, armar rompecabezas o jugar juegos de mesa que hagan pensar. Incluso, la investigación ha demostrado que navegar en internet activa regiones en el cerebro que están relacionadas con la toma de decisiones y razonamiento complejo. Así que a diferencia de ver pasivamente la televisión, usar el internet es una tarea atractiva que en realidad puede ayudar a mejorar la capacidad intelectual. Ver :


Nuestro cerebro se cree lo que le decimos, si nos decimos que somos demasiado viejos, nuestro cerebro se lo 
creerá también, pero de igual modo, si aún nos sentimos jóvenes, no importa que físicamente ya no lo seamos, 
nuestro cerebro creerá que sí. Nunca sé es demasiado joven ni demasiado viejo para aprender, para 
empezar una nueva actividad, un nuevo pasatiempo o hacer algo que siempre quisimos. Todo esto, 
nos ayuda a mejorar nuestra función cerebral, independientemente de la edad que tengamos
Lo más importante, tener claro que nunca es tarde para comenzar a potenciar la mente.